0

La gran farsa de las PCRS que detectan el COVID19 para establecer una dictadura mundial

Si hay una cosa con la que nos han engañado durante toda la pandemia ha sido con las pruebas de diagnóstico de PCR.

El bioquímico, Premio Nobel en química, Kary Mullis, inventó la prueba de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Esta prueba ha sido de extrema utilidad e importancia tanto en la investigación médica como en la ciencia forense, sin embargo, el mismo criticó su uso en la salud pública para pruebas rápidas. Es interesante considerar que Kary Mullis murió el 7 de agosto de 2019, casi dos meses antes del Evento 201, el ejercicio de simulación de pandemia organizado por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates.

La doctora y catedrática de Procesos Diagnósticos Clínicos María José Martínez Albarracín ha demostrado con hechos científicos que las pruebas PCR utilizadas para encerrar a casi todo el planeta bajo el falso pretexto del coronavirus deviene un colosal fraude científico, pues la secuencia genética usada para comunicar el “positivo” es, en realidad, una secuencia genética idéntica a otras halladas en bacterias y en el propio genoma humano.

La guía MIQUE establece que una PCR por encima de 35 ciclos no es fiable y el mismo Kary Mullis decía que si había que llegar a los 40 ciclos de amplificación algo estaba muy mal en esa PCR. Pues bien, nos consta que todas las pruebas RT-PCR que se han hecho en España para Sars-cov-2 realizaban entre 40 y 45 ciclos de amplificación. Lo que para muchos autores supone un falso positivo.

De hecho, al recomendar configuraciones valores de ajustes CT hasta 45, los resultados de los tests se volvían positivos, incluso con trazas mínimas de virus en la mayoría de los casos, con el objetivo de seguir alimentando el miedo generalizado.

La prueba de PCR produce una enorme cantidad de resultados falsos positivos cuando la prevalencia, es decir, la proporción de personas infectadas, es baja. Y ese siempre ha sido el caso. Sin embargo, esto ha sido negado una y otra vez por los medios, la política y los “expertos” virólogos.

Otro investigador español, D. Jesús García Blanca, también ha realizado búsquedas con el programa informático Blast y sus conclusiones apuntan en la misma dirección.

También ha demostrado y denunciado el abuso de la PCR como herramienta diagnóstica en España, así como la falta de base científica en las medidas adoptadas por los Gobiernos central y autonómico vasco, Jon Ander Etxebarria Gárate, el biólogo con Master en Microbiología, Ecología y Medio-Ambiente, Decano del Colegio de Biólogos de Euskadi y con más de 38 años de experiencia profesional en análisis y gestión de la calidad de las aguas de consumo humano en Vizcaya.

Por su parte Christian Drosten, el virólogo alemán, director del Instituto de Virología del Hospital Universitario Charité de Berlín, fue quien en enero de 2020, desarrolló el coronatest PCR, que ahora sirve como método estándar para detectar el coronavirus en todo el mundo. La PCR diseñada por Drosten tomó como referencia bancos de datos genómicos (Gene Bank), en particular los referentes al Sars-cov-1, puesto que en esas fechas aún no se había publicado la secuencia completa del genoma del Sars-cov-2.

Ahora está siendo acusado por la justicia alemana por falsificar el protocolo de los tests PCR que ha llevado a todos los gobiernos occidentales a tomar todas esas decisiones de distanciamiento social, uso obligatorio de mascarillas y confinamiento devastador.

“Así, errores fatales de previsión, numerosas incoherencias inexplicables en su tesis doctoral, un “test PCR de Covid” desarrollado apresuradamente y con defectos científicos fundamentales, y un insospechado lodazal de embrollos financieros, ¡privan a Christian Drosten de toda credibilidad!”

El expediente Christian Drosten” kla.tv

Analizadas las fichas técnicas de varios kits de RT-PCR observamos que especifican que son sólo para investigación y que presentan interferencia con muchos otros virus y otros patógenos respiratorios. Es decir, reconocen que no son específicos para el SARS-COV-2.

Uno de estos fabricantes de test PCR como es Creative Diagnostics, lo dice claramente en su página web: “Este producto es únicamente para investigación no para realizar un diagnóstico”

THIS PRODUCT IS FOR RESEARCH USE ONLY AND IS NOT INTENDED FOR DIAGNOSTIC USE.

Esto significa que cuando una persona sufra un catarro en el que se exprese el
coronavirus humano NL63 (coronavirus corriente en resfriados y otros procesos
respiratorios en humanos) puede ser identificado mediante PCR como un positivo para sars-cov-2 sin serlo, lo que supondría un gran número de falsos positivos. Por otra parte, demuestra que la PCR diseñada para el Sars-cov-2 carece de especificidad y que, por tanto, no detecta únicamente al
sars-cov-2.

En una entrevista con el periodista James Corbett, la Dra. Dolores Cahill, profesora de Biología Molecular e Inmunología, y Presidenta de la World Freedom Alliance, explica que ha emprendido un proyecto para comprobar empíricamente las irregularidades de la prueba PCR que ha sido usada como fundamento para imponer las políticas de confinamiento a a nivel mundial. El proyecto consiste en secuenciar 1500 pruebas PCR que originalmente fueron registradas como Sars-Cov2, pero que al ser secuenciadas en realidad resultaron ser gripe A y B lo que constituye posible fraude y prevaricación.

Mientras tanto en Austria se ha modificado el método de diagnóstico y han pasado de tener un 12% de casos confirmados a tan solo un 0,4%. En otras palabras: el número de infecciones ha disminuido drásticamente. Según una investigación del matemático Ben Israel de la primavera de 2020, una ola de infección tarda alrededor de 70 días en expirar. Esto es exactamente lo que sucedió en Austria desde principios de octubre hasta mediados de diciembre.

De momento los legisladores de Minnesota están exigiendo una auditoría por las muertes infladas por coronavirus al incluir a las personas que murieron por razones no relacionadas con enfermedades, como accidentes automovilísticos, ahogamientos o suicidios después de que dieron positivo por coronavirus. Jensen señaló que la pandemia puede estar relacionada con estos “incentivos inversos” que están sesgando los totales de muertes por coronavirus en Minnesota. Mismo hecho que ocurre en España, y en otro muchos países, donde las Comunidades Autónomas reciben sustanciales cantidades económicas por cada prueba realizada, caso confirmado y pacientes atendidos.

Recientemente la OMS, en sendos comunicados de diciembre y enero, este último casualmente una hora después de la toma de posesión del presidente estadounidense Joe Biden, “ha reconocido” que las pruebas PCR tienen elevadas tasas de falsos positivos. Este hecho ha sido desmentido rápidamente por diversos verificadores, si bien, pueden tener una argumentación de base, lo cierto es que esto se sabía y ha sido denunciado repetidamente por diversos científicos que dieron la voz de alarma.

Supondremos que hay que leer entre líneas y que esta actualización de las pautas de la OMS responden a una preocupación legal y están tratando de lavarse las manos ante cualquier responsabilidad que pudieran tener o, están enmarcadas en algún sucio juego de intereses políticos. Ahora tenemos una vacuna milagrosa, ya no necesitamos falsos positivos. Entonces, después de que todos hayan sido vacunados, todas las pruebas de PCR que se realicen se realizarán «según las nuevas pautas de la OMS» y se ejecutarán solo de 25 a 30 ciclos en lugar de más de 35. He aquí que el número de «casos positivos» se desplomará y tendremos la confirmación de que nuestra vacuna milagrosa funciona.

Ya nada extraña viniendo de la corrupta OMS, financiada en su mayor parte por capitales privados, y menos aun de su director, Tedros Adhanom, un veterano político etíope miembro del partido político comunista (ahora socialista) Frente de Liberación Popular de Tigray que en 2007 ocultó varias epidemias de cólera durante su mandato como ministro de Salud y que, como ministro de relaciones exteriores, contribuyó a la relocación de enormes poblaciones, resultando en la muerte de unas 500.000 personas, tras protestas masivas y enfrentamientos con el gobierno, según Human Rights Watch.

El Frente de Liberación Popular de Tigray, que tomó el poder en 1991, es considerado como una organización terrorista por los EEUU, con multitud de denuncias por parte de Human Rights Watch, entre otros, y ha recibido acusaciones de discriminación sistemática sobre población de etnia amhara, que incluyen asaltos armados en las aldeas, denegación de ayuda humanitaria a disidentes polítocos (por ejemplo, ayuda sanitaria por parte del Ministerio de Salud dirigido por Tedros Adhanom) e incluso la desaparición de dos millones de personas de etnia amhara.

Aun conociendo todo este gran engaño de las BigPharma, perpetrado por los gobiernos, con la cooperación de los medios de comunicación, nos siguen atormentando, torturando y sometiendo a medidas restrictivas y a confinamientos que contradicen cualquier evidencia.

Incluso un gran gurú como el “filántropo” Bill Gates, nos alerta o más bien nos amenaza afirmando que no estamos preparados para la próxima pandemia, dentro de dos años, que podría ser diez veces más grave.

Para ellos la única solución es la vacunación, este es el mensaje oficial con el que nos bombardean constantemente desde todos los medios. Incluso la OMS, cambió la definición de inmunidad de rebaño por un concepto en que dicha inmunidad sólo se consigue a través de las vacunas obviando 100 años de avances médicos en virología, inmunología y epidemiología. Lo que hizo la OMS, y que después tuvo que rectificar, es eliminar lo que equivale a la historia de millones de años de la humanidad en su delicada danza con los patógenos.

El descubrimiento de la inmunidad colectiva fue uno de los mayores logros de la ciencia del siglo XX, emergiendo gradualmente en la década de 1920 y volviéndose cada vez más refinado a lo largo del siglo XX. Observar las operaciones de este fenómeno evolutivo es bastante maravilloso porque aumenta el respeto por la forma en que la biología humana se ha adaptado a la presencia de patógenos sin asustarse por completo.

La anterior definición decía que la inmunidad de rebaño es la protección indirecta a una enfermedad infecciosa que sucede cuando la población es inmune bien mediante la vacunación o bien mediante la inmunidad desarrollada por infección previa.

El cambio, mucho más interesante para las farmacéuticas, era que esto sea un concepto usado en vacunación, en el que la población puede quedar protegida de un virus determinado cuando se alcanza un porcentaje de personas vacunadas. La inmunidad colectiva se alcanza protegiendo a la gente de un virus, no exponiéndola a el…

Mientras tanto, personajes tan despreciables como el epidemiólogo y exdirectivo de la OMS, Daniel López Acuña, aprovechan cualquier ocasión para decir que es necesario vacunar contra la Covid-19 “como si fuera una operación militar y de guerra”. Típicas palabras de un apesebrado vendido a la agenda globalista para el que cualquier batalla ganada contra los recortes de los derechos humanos es una “laxitud y relajación de muchas de las medidas restrictivas”.

Este tipo al que se le debería juzgar como complice por genocidio y crímenes contra la humanidad ha considerado que la reticencia de algunas personas a la hora de ponerse la vacuna es producto “de la confusión y de la ignorancia”, ya que son seguras y “la mejor arma que tenemos para prevenir la muerte”.

¿Ignorantes nosotros? Me temo que no, al contrario, sabemos demasiado y por eso hasta tu tienes que salir a vendernos la vacuna como la solución “final”, la misma que aplicaban los nazis en la II Guerra Mundial.

Este indecente seguramente desconozca que Alemania ha recomendado no usar la vacuna de AstraZeneca en mayores de 65 años por no existir datos suficientes disponibles para evaluar la eficacia de la misma en ese segmento de la población. Además, los científicos alemanes han afirmado que la vacuna de Oxford / AstraZeneca del Reino Unido es menos del 8% efectiva en mayores de 65 años. Incluso el secretario de Salud de Gran Bretaña, Matt Hancock, dijo que la primera vacuna no protege a nadie. Dijo que se necesitan tres semanas y una segunda dosis antes de que el cuerpo aprenda a desarrollar inmunidad a las proteínas de pico de coronavirus. Pero dijo que se requerirán mascarillas incluso después de la segunda dosis porque “todavía no sabemos si podrá transmitir el coronavirus a otra persona”.

El gobierno del Reino Unido esencialmente está admitiendo que las vacunas covid-19 no tienen sentido y ofrecen protección cero. Si una persona aún puede enfermarse con covid-19 después de la vacunación y propagar partículas virales vivas a través de su esputo y aerosoles, las vacunas no funcionan. ¿Cuántas dosis de la vacuna se necesitarán para demostrar esto?

Tampoco se habrá enterado que el fabricante de vacunas Merck ha abandonado el desarrollo de dos vacunas contra el coronavirus, diciendo que después de una extensa investigación se concluyó que las inyecciones ofrecían menos protección que contraer el virus y desarrollar anticuerpos.

También desconocerá que, según los datos del Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS), al menos 181 estadounidenses murieron a causa de las vacunas COVID-19 en tan solo 2 semanas, incluida una muerte reportada de un bebé neonato que murió justo después de que la madre recibió la inyección Pfizer COVID-19 mientras estaba embarazada, y ya van 329, sólo en EEUU, sin contar los 23 de Noruega, 10 de Alemania, 36 en Corea de Sur…

Parafraseando a Evaristo Páramos: “La solución es una cámara de gas, sólo falta un detalle, quién tendría que entrar (…) La solución es una cámara de gas,
con los políticos adentro”.

Fuentes: Mente AlternativaTKPNouveau MondeAbre los ojosMédicos por la verdadDryburghAlberto NewsAlerta DigitalNatural News 1Natural News 2AIER20 MinutoselPeriodicoTrikooba 1Trikooba 2SummitBurbujael Diestro

qqqmag

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *